Desentrañando la Historia de La Española: Claves para Comprender el Desarrollo de la Platería en la República Dominicana


La historia es la llave maestra para comprender cómo se desarrolló la platería en La Española. A través del análisis de los eventos que moldearon a la República Dominicana, no solo podemos entender la evolución política y social de la isla, sino también iluminar el camino por el cual surgió y se transformó el arte de la platería. Este oficio, cargado de simbolismo, tiene una conexión intrínseca con la historia y la cultura de la isla, y es crucial conocerla para apreciar plenamente su desarrollo.

El estudio de historiadores que han dedicado sus esfuerzos a trazar el marco histórico de la isla se vuelve esencial en este proceso. Figuras como José Gabriel García, Américo Lugo, Cipriano de Utrera, Frank Moya Pons y Roberto Cassá  han proporcionado las bases necesarias para que podamos profundizar en la investigación sobre la historia del arte, en especial sobre la platería en la República Dominicana. Estos autores no solo han documentado la evolución histórica del país, sino que también han iluminado las complejas relaciones que han moldeado su identidad cultural.

Desde la llegada de Cristóbal Colón en 1492, La Española se convirtió en un crisol de culturas. La presencia europea se mezcló con las culturas indígenas y africanas, dando lugar a una identidad rica y compleja. Este mestizaje cultural no solo influyó en la estructura social y política de la isla, sino también en su producción artística. La platería, como manifestación artística, estuvo profundamente influenciada por estos intercambios. Durante el período colonial, este arte se consolidó como una parte esencial de la vida religiosa y cotidiana de la sociedad dominicana.

La platería colonial en La Española fue, desde sus primeros años, un reflejo de las tensiones y desafíos que vivía la colonia. En un principio, los talleres de platería se establecieron en torno a las demandas de la Iglesia Católica, que buscaba embellecer sus ritos y celebraciones con objetos litúrgicos de gran valor. Así, se produjeron cálices, custodias, relicarios y otros objetos de culto que no solo tenían un valor espiritual, sino que también simbolizaban el poder y la influencia de la institución eclesiástica en la vida cotidiana.

Sin embargo, la producción de platería no estaba limitada a la esfera religiosa. Las familias criollas más acomodadas también encargaban piezas a los plateros locales para demostrar su estatus social. Estas piezas, como joyas y objetos decorativos, se convirtieron en símbolos de poder y prestigio, reflejando el auge económico y la importancia de la producción de metales preciosos en la isla. En este contexto, la platería también funcionaba como una forma de inversión, ya que muchos de estos objetos eran heredados de generación en generación.

El desarrollo de la platería en La Española no puede entenderse sin analizar el contexto económico y social en el que surgió. Tras el descubrimiento de las minas de oro y plata en la isla, La Española se convirtió en un importante centro económico para la Corona Española. Durante los primeros años de la colonización, el auge de la minería atrajo a miles de colonos europeos, quienes establecieron talleres de platería para procesar los metales preciosos que se extraían de la isla.

Sin embargo, la decadencia de la minería a mediados del siglo XVI, junto con la creciente piratería y las devastaciones de Osorio (1605-1606), marcó el inicio de un periodo de crisis económica que afectó profundamente a la producción artesanal en la isla. A pesar de ello, la platería siguió siendo un arte vital en la sociedad dominicana, aunque las condiciones para su desarrollo se tornaron cada vez más difíciles.

Un evento crucial en la historia de la platería dominicana fue el Tratado de Basilea (1795), que cedió la parte española de la isla a Francia. Durante este periodo, muchas de las piezas de platería producidas en la isla fueron llevadas a otras colonias o a Europa. Esto, junto con la ocupación haitiana (1822-1844), afectó gravemente la producción artística y artesanal de la isla. Sin embargo, los plateros dominicanos encontraron nuevas formas de adaptación, influyendo en la creación de una platería única y diversa que reflejaba tanto las influencias europeas como las locales.

Las guerras de independencia que marcaron el fin de la dominación colonial también jugaron un papel crucial en la transformación de la platería en La Española. El colapso de las estructuras políticas coloniales y la inestabilidad social y económica que caracterizó los primeros años de la República Dominicana afectaron profundamente a los talleres de platería. Muchos de ellos cerraron o se vieron obligados a adaptarse a las nuevas circunstancias, produciendo piezas menos elaboradas y más funcionales.

A pesar de las dificultades económicas y políticas que enfrentó la isla tras la independencia, la platería continuó siendo un arte relevante. Durante el siglo XIX, y a pesar de las crisis políticas que afectaron al país, los talleres de platería se adaptaron a las nuevas demandas de la sociedad. En este periodo, la platería dejó de ser exclusivamente litúrgica y comenzó a expandirse hacia la producción de objetos más mundanos, como joyas y utensilios domésticos. Este cambio reflejaba la evolución de los gustos y necesidades de la creciente clase política y económica del país.

Para comprender plenamente el desarrollo de la platería en La Española, como dijimos, es esencial contar con el trabajo de los historiadores que han investigado la evolución de la isla y sus expresiones artísticas. José Gabriel García, Américo Lugo, Cipriano de Utrera, Frank Moya Pons y Roberto Cassá son solo algunos de los nombres que han trazado el marco necesario para investigar en profundidad la historia del arte en la isla.

José Gabriel García fue el primero en documentar de manera sistemática la historia de la República Dominicana, y su obra ofrece una visión completa de los eventos políticos y sociales que influyeron en la producción artística de la isla. Américo Lugo y Cipriano de Utrera, por su parte, se especializaron en la historia colonial y aportaron una comprensión más profunda del contexto económico y social en el que surgieron los talleres de platería. Frank Moya Pons y Roberto Cassá historiadores dominicanos contemporáneos muy influyentes, han ampliado estos estudios al documentar el impacto de la economía, la política y los eventos sociales en las artes y la cultura dominicana.

El estudio de la platería, por tanto, no puede desvincularse del estudio de la historia de La Española. Conocer el contexto en el que se desarrolló este arte, así como los nombres de los artistas y los talleres que produjeron estas obras, es esencial para comprender plenamente su evolución y su impacto en la identidad cultural dominicana.

La platería en La Española no es solo una manifestación artística, sino también un reflejo de los complejos procesos históricos que han moldeado la identidad de la República Dominicana. Desde su origen en los talleres coloniales hasta su adaptación en la época republicana, este arte ha estado profundamente ligado a la evolución política, social y económica de la isla.

Poe ello para desentrañar la historia de la platería en La Española, es imprescindible conocer a los historiadores que han documentado y estudiado los eventos clave que influyeron en su desarrollo. Solo a través de un estudio exhaustivo de la historia, podremos comprender plenamente cómo la platería ha evolucionado y cuál ha sido su impacto en la construcción de la identidad cultural de la República Dominicana.


Fdo. J. Brihuega



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