Españoles que amaron a La Española: El encanto de una isla y cuatro vidas dedicadas a su historia
La isla de La Española, con su mezcla de culturas, historia milenaria y naturaleza exuberante, ha ejercido un poder de atracción sobre quienes la han pisado a lo largo de los siglos. Desde los tiempos de Colón hasta nuestros días, muchos españoles han encontrado en este rincón del Caribe algo más que un lugar para vivir: un hogar espiritual y una fuente inagotable de inspiración. Para algunos, La Española fue un refugio; para otros, el escenario de su misión vital. Cuatro figuras emblemáticas, María Ugarte, José Vela Zanetti, Fray Vicente Rubio y Fray Cipriano de Utrera, representan cómo el encanto y la seducción de esta isla los llevó a dedicar sus vidas a su cultura y su historia. A través de ellos, entendemos el magnetismo que La Española proyecta sobre el alma española.
María Ugarte: La pionera del periodismo cultural
Nacida en Segovia, María Ugarte (1914-2011) fue mucho más que una simple exiliada española en la República Dominicana. Fue una mujer que abrazó a la isla como si fuera su propia patria, enamorándose de su patrimonio y cultura. La isla la atrapó desde su llegada en los años 40, y ella respondió dedicándose por completo a la promoción de su historia y arte.
Su contribución en el ámbito cultural fue vasta. No solo se destacó como periodista y directora del suplemento cultural del periódico El Caribe, sino que también fue una de las grandes promotoras de la conservación del patrimonio histórico dominicano. A través de sus libros y artículos, María Ugarte rescató la historia colonial de la República Dominicana, dando a conocer sus monumentos, iglesias y joyas arquitectónicas. La pasión que sentía por la isla se tradujo en una obra intelectual que sigue siendo un referente ineludible.
Para Ugarte, La Española no solo fue una tierra adoptiva; fue un amor profundo que la inspiró a resucitar historias que hubieran quedado en el olvido. La seducción de la isla la convirtió en una dominicana de corazón y, sin duda, una de las defensoras más fervientes de su historia.
José Vela Zanetti: El muralista del alma caribeña
El arte de José Vela Zanetti (1913-1999) es otro testimonio de cómo La Española puede hechizar a los que llegan a sus costas. Exiliado tras la Guerra Civil Española, Vela Zanetti encontró en la República Dominicana un lienzo en blanco donde plasmar sus visiones artísticas, profundamente influenciadas por la lucha, la resistencia y la dignidad humana.
Sus murales monumentales, como "El Triunfo de la República" en el Palacio Nacional, capturan el espíritu de lucha del pueblo dominicano. Con trazos vibrantes y una composición poderosa, sus obras reflejan el alma de la isla, cargada de historia y vivencias. Vela Zanetti se empapó del Caribe, tradujo su esencia en arte y dejó una marca indeleble en el panorama cultural dominicano.
La República Dominicana lo acogió y él devolvió ese afecto con pinceladas cargadas de simbolismo. Vela Zanetti, cautivado por el calor, el color y el movimiento de la isla, transformó ese hechizo en arte inmortal, convirtiéndose en una de las figuras más emblemáticas del muralismo en el país.
Fray Vicente Rubio: El historiador que reveló los secretos del Caribe
La vida de Fray Vicente Rubio (1923-2006) es un ejemplo de cómo La Española puede transformar a quienes se entregan a ella. Nacido en Béjar, Salamanca, Rubio llegó a la República Dominicana en los años 50 como parte del retorno de los dominicos al país, pero su verdadera misión se reveló en los archivos.
Fray Vicente dedicó más de 50 años a explorar y documentar la historia de los dominicos en América y la historia colonial dominicana. La isla, con sus enigmas y su pasado profundo, lo atrapó, y Rubio respondió con una vida consagrada al estudio y la enseñanza de su historia. Sus investigaciones en archivos españoles y dominicanos desvelaron documentos valiosos que ayudaron a construir una narrativa más completa de los siglos coloniales.
Para Fray Vicente, La Española no solo fue un lugar donde cumplir con su vocación religiosa, sino también un espacio de descubrimiento constante. La magia de la isla lo llevó a convertirse en uno de los historiadores más respetados del país, dejando un legado de conocimiento que sigue iluminando el pasado dominicano.
Fray Cipriano de Utrera: Un alma sevillana en el Caribe
Fray Cipriano de Utrera (1886-1958), nacido como Manuel Higinio del Sagrado Corazón de Jesús Arjona y Cañete, llegó a la República Dominicana en 1910, donde se quedó por casi medio siglo, entregando su vida a la enseñanza y a la investigación histórica. Este capuchino sevillano encontró en los archivos de la isla una fuente inagotable de conocimientos y dedicó su vida a desentrañar los secretos de su historia colonial.
Como maestro y párroco, Fray Cipriano descubrió en la historia de La Española un campo vasto y poco explorado, y su pasión por la investigación lo llevó a ser uno de los grandes historiadores del país. Su obra fue monumental, y su legado sigue siendo esencial para cualquier estudio sobre el período hispánico de la isla.
A pesar de sus lazos con España, Fray Cipriano amaba profundamente La Española, como lo demostraron sus palabras en sus últimas visitas a Utrera: “No quería morir sin ver antes a la Virgen de Consolación”. La isla lo había marcado profundamente, y él había respondido con devoción, trabajando infatigablemente para preservar su historia.
El magnetismo de La Española: Una seducción eterna
¿Que tiene La Española que cautiva a quienes llegan desde la lejana península ibérica? Quizás sea la mezcla de culturas, la historia que se siente en cada esquina de su ciudad colonial, o el calor de su gente, que abraza al extranjero como propio. Para María Ugarte, Vela Zanetti, Fray Vicente Rubio y Fray Cipriano de Utrera, la isla fue mucho más que un destino; fue un hogar para su espíritu, un lugar donde sus vidas encontraron un propósito profundo.
La Española, con su seducción caribeña, parece tener el poder de invitar a aquellos que llegan a ella a quedarse, a amarla, a dedicar su vida a su estudio, preservación y embellecimiento. Estos cuatro personajes no solo vivieron en la isla, sino que se enamoraron de ella, dejando un legado que sigue vivo en la historia, el arte y la cultura de la República Dominicana.
Fdo. J. Brihuega



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