La Universidad de Santo Domingo Primera de America


La Universidad de Santo Domingo  



Las instituciones universitarias fueron la obra cumbre educativa de España en América, un caso único en la historia de la cultura universal. Durante su dominación, España fundó treinta universidades con la ayuda y colaboración de la Iglesia española.

La costumbre, iniciada ya en el siglo XVI, de fundar universidades en conventos y colegios tuvo éxito en Hispanoamérica porque a la Corona le resultaban casi «gratis», por así decirlo, y le ayudaban a cubrir las necesidades más imperiosas de aquellos momentos iniciales, como judiciales, administrativas, sociales, y sobre todo eclesiásticas. La impulsora de este florecer universitario fue ante todo la Iglesia, por medio del entusiasmo, interés, celo apostólico y entrega de sus religiosos y prelados, a lo que colaboró la monarquía procurando por su parte también, la consolidación y desarrollo de estas instituciones.


En el primer siglo universitario de América, tenemos a la decana, la universidad de Santo Domingo, en la Isla Española (República Dominicana), que nació pontificia, en 1538, con los privilegios de Alcalá y Salamanca, al impulso y calor de la Orden de Predicadores. También fue Real, pues no consta que se le negara el placet regio a la bula fundacional, y más tarde fue expresamente reconocida. La primera capital del Nuevo Mundo vio nacer su primera universidad, la de Santo Domingo, decana de América, la primada, se diga lo que se diga, o se haya dicho, en contra de su famosa bula fundacional, la In apostolatus culmine, que es auténtica, legítima y nata, como hemos podido demostrar, siguiendo y continuando a Beltrán de Heredia, y en contra de lo que se ha alegado, con argumentos quebradizos . Esta bula fue expedida por Paulo III el 28 de octubre de 1538, previa súplica de los dominicos. 


El año 1538 marca el inicio de la historia de las universidades hispanoamericanas, con la colocación de la primera piedra de una universidad en Santo Domingo, Isla Española. Este evento representa el comienzo del trasplante cultural de España a América. Este esfuerzo cultural y la fundación de universidades en América continuaron hasta 1812, cuando se estableció la última universidad en Nicaragua, durante las Cortes de Cádiz.

En Santo Domingo, la universidad comenzó a funcionar con recursos y personal limitados, pero poco a poco se fue consolidando hasta convertirse en el centro estudiantil no solo de la isla, sino también de las demás Antillas. Esto permitió que la isla fuera considerada como "La Atenas del Nuevo Mundo".

Esta primera universidad de América fue preparada y deseada por los primeros dominicos que llegaron a América, formados en el convento de San Esteban de Salamanca.

La Universidad de Salamanca, Alma Mater de lo mejor de la cultura española, y luego también hispánica, contribuyó significativamente a la formación y conciencia de libertad de nuestros pueblos hermanos. Salamanca, la más antigua y distinguida de las universidades españolas, destacó tras la breve existencia de la Universidad de Palencia.

Recordemos con admiración a los valientes pioneros que dieron lugar a este desarrollo cultural, Pedro de Córdoba, Antonio de Montesinos, Bernardo de Santo Domingo y un hermano lego. Estos evangelizadores y a la vez educadores defendieron desde los primeros momentos, con amor y valentía, los derechos de los indígenas. El famoso sermón de Montesinos fue una expresión del sentir común de aquella pequeña comunidad contestataria.

La creación de universidades fue la obra educativa más significativa de España en América, un caso único en la historia de la cultura universal. Durante su dominio, España, con la colaboración de la Iglesia española, fundó treinta universidades en América.

Desde el siglo XVI, la práctica de establecer universidades en conventos y colegios tuvo éxito en Hispanoamérica porque resultaba casi "gratis" para la Corona y ayudaba a cubrir necesidades judiciales, administrativas, sociales, y especialmente eclesiásticas. La Iglesia, con su entusiasmo, interés y dedicación, fue la principal impulsora de este florecimiento universitario, con el apoyo de la monarquía para consolidar y desarrollar estas instituciones.

La primera universidad en América fue la Universidad de Santo Domingo en la Isla Española (actual República Dominicana), fundada en 1538 bajo los privilegios de Alcalá y Salamanca y promovida por la Orden de Predicadores. Fue reconocida como pontificia y real, ya que no se le negó el placet regio a su bula fundacional "In apostolatus culmine" expedida por el Papa Paulo III el 28 de octubre de 1538, a solicitud de los dominicos.

La fundación de esta universidad marcó el inicio del trasplante cultural de España a América. A pesar de comenzar con recursos y personal limitados, la universidad se consolidó y se convirtió en un centro estudiantil importante para la isla y las Antillas, ganándose el título de "La Atenas del Nuevo Mundo".

Los primeros dominicos que llegaron a América, formados en el convento de San Esteban de Salamanca, fueron clave en la fundación de la Universidad de Santo Domingo. La Universidad de Salamanca, destacada por su tradición y excelencia, contribuyó significativamente a la formación y conciencia de libertad en América.

Entre los pioneros que impulsaron este desarrollo cultural se destacan Pedro de Córdoba, Antonio de Montesinos, Bernardo de Santo Domingo y un hermano lego. Estos evangelizadores y educadores defendieron valientemente los derechos de los indígenas, como lo ejemplificó el famoso sermón de Montesinos.

La fundación de la Universidad de Santo Domingo en 1538 no solo marcó el inicio de la educación superior en América, sino que también simbolizó el esfuerzo cultural de España en el Nuevo Mundo. Este legado perduró hasta 1812 con la creación de la última universidad en Nicaragua durante las Cortes de Cádiz.


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