Vilma Benzo de Ferrer y Alice Bache Gould: pioneras en la historiografía del “Descubrimiento de América”
Vilma Benzo de Ferrer y Alice Bache Gould: pioneras en la historiografía del “Descubrimiento de América”
La historia del “Descubrimiento de América” ha sido estudiada por numerosos historiadores a lo largo de los siglos. Entre ellos, dos investigadoras se destacan por sus aportes únicos: la dominicana Vilma Benzo de Ferrer y la estadounidense Alice Bache Gould . Ambas, desde orígenes y trayectorias muy distintas, contribuyeron de forma notable al estudio de los primeros viajes de exploración y colonización americana. A continuación, se ofrece una reseña biográfica de cada una, seguida de un análisis comparativo de sus enfoques, metodologías y hallazgos principales, así como del contexto e impacto de sus trabajos en la historiografía del “Descubrimiento”.
Vilma Benzo de Ferrer: Biografía y trayectoria
Vilma Benzo de Ferrer, historiadora dominicana .
Origen y formación: Vilma Benzo nació en San Pedro de Macorís , República Dominicana, en 1929
Cursó la primaria en su ciudad natal y la secundaria en Santo Domingo y en los Estados Unidos. Ya en su madurez, motivada por un profundo afán intelectual, decidió estudiar Historia en la recién inaugurada Facultad de Historia de la Universidad Católica de Santo Domingo.Se graduó de Licenciada en Historia con honores summa cum laude por dicha universidad Complementar su formación con cursos en Ciencias Auxiliares de la Historia , Arqueología y otras disciplinas, e incluso realizó una pasantía de investigación en el Archivo General de Indias de Sevilla, España. Esta experiencia archivística sería fundamental para sus futuras investigaciones.
Trayectoria profesional: Tras obtener su titulación, Benzo de Ferrer emprendió una prolífica carrera como gestora cultural e investigadora. Durante el gobierno del presidente Joaquín Balaguer, fue nombrada directora del Museo Nacional de Historia y Geografía de la República Dominicana
Su gestión al frente del museo (iniciada en 1990) se recuerda como una de las más dinámicas y brillantes, convirtiendo la institución en un referente para intelectuales de la historia y la geografía del país.
Paralelamente, impulsó iniciativas de divulgación histórica para el gran público: organizando excursiones educativas por todo el territorio dominicano, llevando a grupos de personas a conocer in situ las distintas provincias y sitios históricos nacionales.
Estas giras culturales acercaron la historia patria a la ciudadanía y continuaron incluso tras su salida de la dirección del museo, hasta ser interrumpidas por la pandemia de 2020.
Benzo de Ferrer también destacó por su trabajo institucional. Fue miembro de la Comisión Nacional de Desarrollo y de la Comisión Municipal para la celebración del Quinto Centenario del Descubrimiento y Evangelización de América (con miras a 1992)
Asimismo, participó en la fundación de la Universidad Católica de Santo Domingo , siendo uno de sus tres fundadores.
Ocupó la vicepresidencia de una firma privada desde 1962 y presidió durante décadas la Fundación Moscoso Puello y el Patronato Rector del Museo del Hombre Dominicano, instituciones clave en la preservación y difusión de la cultura e historia dominicanas. Su prestigio le valió varios reconocimientos: en 1972 recibió la condecoración de la Orden de Duarte, Sánchez y Mella en el grado de Caballero, una de las máximas distinciones de la nación dominicana.
Además, fue miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Historia y miembro de número de la Academia de Ciencias de la República Dominicana entre otras afiliaciones honoríficas.
Contribuciones a la historia del descubrimiento: Fruto de sus investigaciones en archivos, Vilma Benzo de Ferrer publicó en el año 2000 su obra cumbre, Pasajeros a la Española: 1492–1530 , un libro de 745 páginas resultado de años de trabajo
En esta obra, reseña y documenta los nombres y perfiles de los pasajeros que arribaron a la isla de La Española (hoy República Dominicana y Haití) desde el primer viaje de Colón en 1492 hasta 1530.
La investigadora aprovechó su estancia en el Archivo de Indias para rastrear en fuentes primarias la identidad de estos tempranos colonos, llenando un vacío historiográfico sobre los protagonistas anónimos de la colonización inicial. Pasajeros a la Española se convirtió en un recurso de referencia para historiadores y genealogistas, al compilar de forma sistemática datos dispersos en los archivos sobre los primeros pobladores de América.
Con esta contribución, Benzo de Ferrer arrojó luz sobre el proceso temprano de asentamiento español en el Nuevo Mundo, complementando la historia del “Descubrimiento” con la de aquellos hombres y mujeres que siguieron las huellas de Colón en las décadas posteriores.
Últimos años: Doña Vilma permaneció activa intelectualmente hasta edad avanzada, encarnando ella misma la figura de una divulgadora incansable de la historia dominicana. Lamentablemente, falleció el 24 de agosto de 2020, a los 91 años, a causa de complicaciones de COVID-19.
La noticia de su muerte, anunciada por su nieta, provocó gran pesar en la comunidad académica y cultural dominicana, que recordaba a Benzo de Ferrer como el “tronco y norte” de su familia y como una mujer de inmenso legado.
En 2022, el Museo de Historia y Geografía organizó un congreso en su honor, reconociendo la huella indeleble que dejó en la sociedad y en la historiografía dominicana.
Alice Bache Gould: Biografía y trayectoria.
Origen y formación: Alice Bache Gould (también conocida en español como Alicia B. Gould ) nació el 5 de enero de 1868 en Cambridge, Massachusetts (EE.UU. Perteneció a una familia de intelectuales: fue la tercera de cinco hijos de Mary Apthorp Quincy y Benjamin Apthorp Gould , un renombrado astrónomo.
Su padre fundó en 1870 el Observatorio Nacional de Argentina, a donde se trasladó con su familia cuando Alice tenía seis años.
Por ello, Alice creció entre Estados Unidos y Argentina , aprendiendo desde niña la lengua española y familiarizándose con la cultura latinoamericana.
Tras la muerte prematura de su madre en 1883, Alice continuó su educación en Boston, y luego prosiguió estudios superiores en instituciones pioneras para la formación de mujeres. Ingresó en la Sociedad para la Instrucción Colegiada de Mujeres (posteriormente Radcliffe College) y más tarde en Bryn Mawr College, donde obtuvo en 1889 una licenciatura en matemáticas y física.
Continuó su formación en matemáticas en la Universidad de Chicago y en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), e incluso tomó cursos en el Newnham College de Cambridge (Inglaterra) en la década de 1890.
A pesar de iniciar un doctorado en geometría en Chicago bajo la tutoría del eminente Eliakim Moore, problemas de salud le impidieron concluir la tesis.
Inicios profesionales: A comienzos de la década de 1890, Gould ejerció brevemente como profesora de matemáticas en Carleton College (Minnesota)Sin embargo, tras la caída de su padre en 1896, sus intereses comenzaron a virar de las ciencias exactas hacia la historia. En honor a su padre, gestionó la creación de una beca de investigación astronómica en la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., donando parte de su propia fortuna a tal fin.
Al mismo tiempo, incursionó en la escritura histórica: en 1901 publicó una biografía del naturalista Louis Agassiz, que recibió muy buenas críticas.
Esta mezcla de rigurosidad científica y pasión por la historia preludió la gran empresa investigadora que emprendería poco después.
Vocación por la historia del descubrimiento: En 1903, aquejada de una afección pulmonar, Alice Gould viajó a Puerto Rico para recuperarse.
Allí residió durante siete años, período en el cual se despertó su fascinación por la historia de la colonización de las Indias Occidentales.
En Puerto Rico, Gould no solo investigó archivos locales, sino que colaboró activamente en la mejora educativa: abrió un fondo para maestros puertorriqueños y ayudó a fundar una escuela de enfermería.
Tras su estancia caribeña, en 1911 emprendió viaje a Europa. En un periplo inesperado, una escalada en Gibraltar rumbo a Italia la llevó a cambiar sus aviones y dirigirse a España
Gould encontró en los grandes archivos españoles el lugar ideal para profundizar sus informaciones históricas : primero visitó el Archivo General de Indias en Sevilla y, sobre todo, el Archivo General de Simancas (Valladolid), donde descubrió documentos inéditos vinculados a los viajes de Colón
Lo que inicialmente pensó que sería “unos meses” de trabajo se convertiría en una dedicación de por vida
Entre 1912 y 1917, Gould se entregó a examinar meticulosamente legados en Simancas y otros archivos, recopilando información sobre Cristóbal Colón y los miembros de sus expediciones
Al estallar la Primera Guerra Mundial, permaneció en España, pero cuando Estados Unidos entró en el conflicto en 1917, ofreció sus servicios a la embajada estadounidense en Madrid y finalmente regresó a su país en 1918 por preocupación de su familia.
Durante la paréntesis que supuso la guerra, volvió temporalmente a las matemáticas: impartió un curso de navegación para la Marina estadounidense en la Universidad de Chicago, contribuyendo al esfuerzo bélico con sus conocimientos científicos.
Investigación en España y aportes historiográficos: Terminada la Gran Guerra, Alice Bache Gould regresó a España en 1925 para retomar su proyecto histórico se instaló definitivamente en el pequeño pueblo de Simancas , cerca del archivo histórico, desde donde continuaron sus pesquisas con renovado brío. Incluso durante la Guerra Civil Española (1936–1939) debió interrumpir su trabajo y refugiarse en Estados Unidos, pero volvió a Simancas apenas tuvo oportunidad, dedicada a reconstruir cualquier avance perdido durante el conflicto (se sabe que un incendio en su despacho destruyó parte de sus apuntes, obligándola a rehacer trabajo)
En Simancas, Gould no solo investigó: también dejó un legado filantrópico, fundando en 1933 una escuela infantil para niños del pueblo pobres, ya que la mejora social formaba parte de sus convicciones.El foco principal de sus investigaciones fue determinar la identidad de todos los tripulantes del primer viaje de Colón en 1492 . Gould dedicó más de cuarenta años a esta tarea, revisando exhaustivamente documentos notariales, listas navales, cartas y cualquier registro de finales del siglo XV que pudiera arrojar información.
Su perseverancia dio frutos extraordinarios. Logró identificar con nombre y apellido a 87 de los 90 navegantes que, según Bartolomé de las Casas, acompañaron a Colón en su viaje descubridor. Incluso halló referencias a otros 18 individuos relacionados, afinando el cómputo total de participantes. Con ello, “enmendó la plana” (corrigió) a historiadores anteriores: por ejemplo, Las Casas y Hernando Colón habían cifrado la tripulación en 90 hombres, mientras que otros cronistas como Pedro Mártir de Anglería y Oviedo estimaron unos 120.
La meticulosa lista de Gould, fruto de evidencias documentales, desmontó también varios mitos: demostró que solo cuatro tripulantes tenían antecedentes penales , contrariamente a la creencia popular de que la mayoría eran convictos reclutados. Asimismo, confirme la presencia de conversos de origen judío entre los descubridores, como Luis de Torres (intérprete de Colón) o Rodrigo Sánchez de Segovia.
Aunque en vida Alice Gould no llegó a publicar un libro propio con sus principales hallazgos, compartió resultados preliminares en foros académicos españoles. En 1925 presentó en el Boletín de la Real Academia de la Historia una “Nueva lista documentada de los tripulantes de Colón en 1492 ”
Continuó ampliando y perfeccionando esa lista hasta el final de sus días, dejando un voluminoso manuscrito. Finalmente, décadas después de su muerte, en 1984 salió a la luz póstumamente el documento completo con la lista de tripulantes que ella elaboró tras sus investigaciones en Simancas.
Esta publicación tardía consagró a Gould como una autoridad en los estudios colombianos. De hecho, ya en 1942 la Real Academia de la Historia de España la había honrado nombrándola miembro correspondiente (algo inusual para una mujer extranjera en esa época) y en 1952 el gobierno español le otorgó la Orden de Isabel la Católica por sus méritos
Fallecimiento y legado: Alice Bache Gould falleció repentinamente el 25 de julio de 1953, víctima de un derrame cerebral, a las mismas puertas del Archivo de Simancas donde había trabajado infatigablemente durante cuarenta años.
Tenía 85 años. En la entrada de ese archivo, una placa conmemorativa (en español e inglés) rinde homenaje a la “ilustre investigadora norteamericana y gran amiga de España” que “murió en su entrada” tras haber consagrado su vida a esos fondos documentales.
Sus restos descansan en el cementerio británico de Madrid. Gould dejó un inmenso legado historiográfico: sus notas y transcripciones documentales han sido consultadas por generaciones de historiadores del período de los descubrimientos. Además, su figura se ha revalorizado con el tiempo como pionera en la investigación histórica: es, por ejemplo, la única mujer incluida en la “Galería de Raros” del célebre historiador Ramón Carande (una colección de semblanzas de eruditos excéntricos)
En Simancas, donde se la recuerda con especial cariño, una calle lleva su nombre en reconocimiento a su contribución y entrega.
Enfoques, metodologías y hallazgos: Benzo de Ferrer vs. Bache Gould
Aunque separadas por contextos geográficos y temporales distintos, Vilma Benzo de Ferrer y Alice Bache Gould comparten notables similitudes en sus enfoques y metodologías históricas , a la vez que exhiben diferencias acordes a sus circunstancias.
Formación multidisciplinaria y visión de género: Ambas investigadores llegaron a la historiografía del “Descubrimiento” de forma no convencional:
Gould provenía de una sólida formación científica (matemáticas y astronomía) antes de volcarse a la historia mientras que Benzo de Ferrer inició su carrera de historiadora en una etapa relativamente tardía de su vida, tras haberse dedicado a los negocios familiares ya la vida privada.
Esta formación multidisciplinaria se refleja en la rigurosidad de sus trabajos. Como mujeres en campos dominados mayoritariamente por hombres (la investigación histórica de alto nivel, especialmente a inicios y mediados del siglo XX), ambas debieron abrirse camino con determinación. Gould, por ejemplo, fue una de las pocas investigadoras independientes trabajando en los archivos españoles en la primera mitad del siglo XX, ganando el respeto de sus colegas al punto de ser incorporado a la Real Academia de la Historia.
Benzo de Ferrer, por su parte, destacó en la historiografía dominicana de finales del siglo XX, integrándose a academias y comisiones culturales de prestigio.
Las dos aportaron una perspectiva novedosa y meticulosa, demostrando la valía de las mujeres en la investigación histórica de alto nivel.
Metodología basada en fuentes primarias: Tanto Gould como Benzo de Ferrer basaron sus investigaciones en el trabajo archivístico minucioso .
Sus obras emblemáticas –la lista documentada de tripulantes de 1492 en el caso de Gould, y el catálogo de pasajeros a La Española en el caso de Benzo de Ferrer– se fundamentan casi enteramente en fuentes primarias de archivo. Gould pasó décadas rebuscando entre manuscritos en Simancas y Sevilla, anotando cada nombre, oficio y origen de los hombres de Colón, cotejando crónicas, cuentas oficiales y correspondencias.
Su método combinaba la paciencia del genealogista con el rigor del historiador crítico, confrontando los datos de cronistas clásicos con la evidencia documental para corregir errores arrastrados por siglos.
Benzo de Ferrer, inspirado quizás por investigaciones como las de Gould, llevó a cabo un esfuerzo similar para el caso de la colonia de Santo Domingo : durante su pasantía en el Archivo de Indias recopiló información de registros de la Casa de Contratación de Sevilla y otros documentos que consignan los viajes de personas hacia América.
Luego preparó esa información en su obra Pasajeros a la Española , agregando notas biográficas y contexto para cada individuo. En ambos casos, la metodología es de tipo prosopográfico (estudio colectivo de biografías) y cuantitativo, es decir, realizar un censo histórico de personas involucradas en un proceso mayor (el descubrimiento y la colonización inicial). Este enfoque les permitió sacar conclusiones generales sobre la composición social y geográfica de los protagonistas del descubrimiento.
Principales hallazgos: Los resultados de sus investigaciones aportan nuevos conocimientos y rectificaciones históricas .
Alice Bache Gould desmintió con pruebas sólidas la idea de que los barcos de Colón iban repletos de presidiarios desesperados, demostrando que la mayoría de los tripulantes eran marineros profesionales o ciudadanos comunes sin antecedentes penales significativos.
También identificó correctamente a marineros cuyo nombre se había deformado en las crónicas (por ejemplo, esclareciendo la identidad de varios tripulantes cuyo rastro se había perdido) y precisó el número exacto de participantes del primer viaje.
Sus hallazgos, publicados parcialmente en 1925 y luego en 1984, obligaron a reescribir apartados de la historia colombina y son citados por los estudiosos contemporáneos como referencia obligada en la materia.
Por su parte, Vilma Benzo de Ferrer, con Pasajeros a la Española , sistematizó información dispersa sobre los colonos del siglo XV y comienzos del XVI. Su obra reveló, por ejemplo, la diversidad de orígenes regionales de los pobladores de Santo Domingo (peninsulares de distintas provincias españolas, canarios, etc.), la presencia temprana de familias que echaron raíces en la isla, e incluso inclusión un glosario explicativo de términos de la época.
Al acotar el estudio en el período 1492-1530, aportó una mirada detallada a la fase fundacional de la sociedad colonial hispanoamericana. Si Gould iluminó a “los hombres de Colón”, Benzo de Ferrer hizo lo propio con “los vecinos de La Española” en sus primeras décadas.
Diferencias en enfoque y difusión: Cabe señalar algunas diferencias notables.
Gould trabajó esencialmente como investigadora independiente : no ocupó puestos académicos formales (más allá de colaboraciones puntuales), y su investigación avanzó de forma personal y algo aislada, motivada por un genuino afán de descubrimiento histórico. Esa independencia quizás contribuyó a que no publicara un gran libro en vida; Era extremadamente perfeccionista, y prefirió seguir indagando antes de apresurar conclusiones.
Benzo de Ferrer, en cambio, además de investigadora fue una gestora cultural y educadora pública . Alternó la investigación con la dirección museística, las excursiones históricas y la participación en eventos conmemorativos. Esto la llevó a difundir sus conocimientos de manera más activa durante su vida, ya fuera mediante conferencias, congresos o actividades didácticas en República Dominicana. Su libro de 2000 estuvo destinado a un público amplio, incluidas bibliotecas y centros educativos locales. En síntesis, Gould encarna la figura de la erudita de archivo, mientras que Benzo de Ferrer combinó la erudición con la divulgación y la puesta en valor del patrimonio histórico para la sociedad.
Contexto historiográfico e impacto en el estudio del “Descubrimiento”
Los aportes de Vilma Benzo de Ferrer y Alice Bache Gould deben entenderse en el contexto más amplio de la historiografía del Descubrimiento de América y de la incorporación de perspectivas novedosas en un campo tradicional. Ambas investigadoras, cada una en su momento, llenaron vacíos y corrigieron narrativas en la historia tradicional del 1492 y sus consecuencias.
En la primera mitad del siglo XX, cuando Alice Bache Gould realizó su labor, la historia del Descubrimiento aún descansaba en gran medida en las fuentes narrativas clásicas (las crónicas de Colón, Las Casas, Oviedo, etc.). Gould aportó un enfoque más crítico y documentalista, acorde con las tendencias de la nueva historia científica de finales del XIX e inicios del XX. Su trabajo se inscribe en la línea de historiadores que buscaban fundamentar la historia en documentos inéditos de archivo, más que en las repeticiones de las crónicas. En este sentido, Gould amplió la base documental conocida sobre el primer viaje colombiano, y su insistencia en datos verificables prefigura enfoques cuantitativos y positivistas que luego serán más comunes en la historiografía. No es aventurado decir que Gould modernizó la historiografía colombina , estableciendo un estándar de exhaustividad. Su influencia, aunque quizás poco visible para el gran público, fue significativa en círculos académicos: historiadores posteriores del Descubrimiento han referenciado su lista de tripulantes para cualquier estudio serio sobre Colón. Además, su trabajo evidencia la importancia de la colaboración internacional en la historiografía: como estadounidenses trabajando en archivos españoles sobre un tema de interés panamericano, Gould simboliza un puente entre diferentes tradiciones historiográficas (norteamericana, española, latinoamericana).
A finales del siglo XX, Vilma Benzo de Ferrer desarrolló su obra en un contexto diferente pero también muy significativo: los preparativos y conmemoraciones del Quinto Centenario del Descubrimiento de América (1492-1992) . Aquellas décadas vieron un resurgir del interés por la exploración transatlántica, con numerosos congresos, publicaciones y proyectos de investigación. En República Dominicana, cuna del primer asentamiento europeo permanente en el continente americano, la figura de Benzo de Ferrer emergió como fundamental en la recuperación de la memoria histórica nacional relacionada con 1492. Su participación en la comisión del Quinto Centenario y otras instituciones garantizó que la perspectiva dominicana –la de la isla que Colón bautizó como La Española– tenía una voz autorizada en la historiografía. Pasajeros a la Española se publicó en 2000, poco después del lustro centenario, y puede verse como parte del legado perdurable de esa oleada investigativa. La obra de Benzo de Ferrer puso en valor el papel de Santo Domingo como primera colonia , mostrando cómo allí se experimentaron los primeros encuentros culturales, las primeras estructuras de gobierno indiano y la llegada inicial de población migrante desde Europa y África. Esto contribuyó a descentralizar el relato del Descubrimiento: no se trata solo de Colón y España, sino también de las Indias y sus procesos locales. En la historiografía dominicana, Benzo de Ferrer marcó un hito al profesionalizar el estudio de la etapa colombina, tradicionalmente opacado por la atención a las gestas de conquista posteriores en tierras continentales.
En términos de impacto , las contribuciones de ambas se reflejan tanto en la academia como en la divulgación. Gould demostró que una rigurosa investigación puede derribar mitos históricos profundamente arraigados (por ejemplo, el perfil criminal de la investigación de Colón), impactando en cómo se enseña y entiende la figura del Almirante y sus hombres. Su nombre aparece citado en estudios especializados sobre la época, y su dedicación sirve de inspiración para investigadores que afrontan proyectos de larga duración apoyados en archivos. En Simancas y Valladolid, su recuerdo está muy vivo; se han organizado exposiciones y charlas sobre “miss Gould” reconociéndose como una de las grandes hispanistas estadounidenses
Benzo de Ferrer, a su vez, dejó un impacto directo en la sociedad dominicana: gracias a sus giras históricas y su labor museística, miles de dominicanos tomaron contacto con su propio patrimonio histórico. En el plano académico, sus datos compilados sobre pasajeros han sido empleados por autores que estudian genealogía colonial, demografía histórica del Caribe y redes transatlánticas en el siglo XVI. Además, su figura ha sido objeto de homenajes póstumos, evidenciando la huella imborrable que dejó en la cultura histórica de su país.
Por último, es importante destacar el carácter pionero de ambas investigadoras en cuanto al rol de la mujer en la historiografía. Gould, a finales del siglo XIX, tuvo que superar barreras de género para formarse en matemáticas e historia, labrando un nombre en una época en que las mujeres tenían acceso limitado a la academia. Benzo de Ferrer, décadas más tarde, actuó como referente femenino en la historiografía caribeña, inspirando a nuevas generaciones de historiadoras dominicanas. Su ejemplo conjunto subraya que la pasión por esclarecer el pasado no reconoce fronteras ni géneros: desde Cambridge hasta Santo Domingo, pasando por Simancas y Sevilla, el trabajo de estas dos mujeres ejemplares enriqueció nuestro entendimiento del “Descubrimiento de América” y sus protagonistas anónimos.


Comentarios
Publicar un comentario